Los colegas dentro del culturismo

Cena de colegas, que trabajas fuera, videollamadas, pero los cuatro cenando si o si y, aunque las tecnologías nos alejan, también nos acercan.

Una gran parte de ser un entrenador de culturismo exitoso es conocerse con sus colegas y, como cualquier buena relación, nunca se solidificará realmente a menos que tengas un interés genuino.

Esto es cierto en el entrenamiento personal y es algo que admiro de muchos entrenadores personales con los que me relaciono y a los que considero amigos y colegas.

Un buen entrenador construye relaciones con sus clientes para saber más sobre ellos; la personalización se centra en sus intereses, sus debilidades, sus luchas y pasatiempos o cualquier actividad social o familiar que realizan.

Los entrenadores personales deben hacer esto para poder motivar, resolver problemas y ser proactivos sobre cómo se acercarán a los diferentes clientes. Durante esta fase de construcción de relaciones, ambas partes se conocen y probablemente se hacen amigos o al menos forman una buena relación comercial respetuosa.

Aquí es donde puede entrar el problema potencial porque cuando las cosas se hacen más amistosas, desafortunadamente te llevan más y más tiempo significa que inviertes más en esas relaciones.

Ahora, cuando las cosas se dan entre colegas dentro del culturismo, esos tiempos que invertimos son más que trabajo, son más que alianzas, son quizás algo que pagamos para disfrutar. Ese precio que es nuestro tiempo ocurre de sobremanera para compartir cosas que van desde nuestra vida personal o montarnos un pequeño curro.

Muchas veces podemos ser unos grandes como deportistas, pero si no somos grandes como personas y esto tiene que ver con nuestras intenciones sobre los demás, incluidos los colegas no valemos para nada.

Y, si este patrón se repite y se repite en relación a las intenciones comienza eso que hablé del intrusismo laboral que es una situación común, incluso entre algunos colegas que se visten de ovejas, pero son como lobos hambrientos.

En mi caso, disfrutar de la compañía de esos colegas que no practican ese intrusismo dentro del culturismo y siguen mi misma filosofía es algo que no se puede pagar, así cuando tampoco se puede pagar el tiempo de ver disfrutar a un chavalín que se inicia y, que me inspira para lidiar con el tiempo de su preparación, lo cual es reconfortante.

Apuesto a que tienes varios amigos con los que socializar y pasar el rato, ¿verdad?, pero ¿ te dan lo que tú les das?.

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