Cuando estás enfermo, no te preocupes, pero recupérate

El lunes por la mañana después de unas vacaciones llegué a casa y me pesé, llegando a unos 104,9 kg, sin embargo el miércoles por la mañana después de haberme sentido enfermó bajé de peso y llegué a unos 100,7 kg

No ha sido a posta ni mucho menos, porque empecé en serio a entrenar “duro” y caí enfermo, perdiendo incluso 4,2 kg en un día.

Estas mierdas nos pasan a TODOS, pues toda preparación esconde problemas de salud por detrás, pero no pasa nada.

Si el musculo tarda en venir, tarda en irse, por consecuencia esos 4 kg que se perdió en un día son de todo menos músculo.

Qué pasa cuando te enfermas

Tu entrenamiento ha ido bien; has construido una estructura muscular y gradualmente ha agregado intensidad a tu régimen de entrenamiento, además puede que lo hayas hecho en tiempo récord.

Pero con solo un par de semanas de duros entrenamientos mirando el futuro, notas un cosquilleo en la parte posterior de la garganta. A la mañana siguiente, tienes dolor de garganta, dolor de cabeza y tos, además crees que podrías tener fiebre… ¿quieres seguir entrenando o qué deberías hacer?.

Lo primero, “cuídate”

Si crees que tienes un simple resfriado sin síntomas sistémicos, haz ejercicio a una frecuencia cardíaca baja y a un nivel fácil de esfuerzo percibido (ritmo largo-lento o un entrenamiento muy ligero) durante un período corto de tiempo.

Si sigues más enfermo o te sientes peor que cuando tenías la nariz tapada, debes parar por completo sin lamentarte… ¡ tus músculos siguen ahí !...

Seguir las siguientes recomendaciones puede ayudarte a recuperarse más rápido e incluso podría salvarte la vida y, lo digo como profesional.

  • Nunca hagas ejercicio con fiebre, infección del tracto respiratorio inferior o síntomas de enfermedad sistémica (dolores musculares, escalofríos, malestar, etc.).
  • No ignores los síntomas que podrían atribuirse al corazón, como dificultad para respirar, latidos cardíacos irregulares, desmayos, dolor de pecho o aturdimiento.
  • Recuerda tener expectativas de rendimiento razonables y reducidas después de haber estado enfermo.

Para finalizar, escucha a tu cuerpo y sé moderado; pues, solo deberías reanudar el entrenamiento hasta que tu motivación y salud hayan regresado por completo.

Tienes un solo cuerpo, cuídalo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *